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Friday, August 27, 2010

Cuento Corto

En el principio, Josh creó los cerros y la selva.

El trabajo le había sido encargado días antes, pero como siempre lo había postergado. Con las manos llenas de plastilina, el mocoso trataba de terminar pronto para irse a acostar.

La gripa lo estaba matando, aunque no literalmente, pero al menos así lo sentía el.
Se limpiaba de vez en cuando la nariz con papel higiénico y lo lanzaba al cesto que estaba al lado de la mesa de trabajo.

Uno de los cerros, el más grande de hecho, le parecía un poco chueco para verse natural. La selva no le había quedado tan mal, pero podía notarse un poco el patrón en el que había puesto los arboles de plástico. De esos árboles que los maestros de arquitectura no aceptaban en trabajos de universidad, pues "Son para tramposos".

Eso lo sabía, sin embargo decidió usarlos por la falta de tiempo. Su viejo maestro de la Universidad se habría indignado tano que lo hubiera tirado al bote de basura al verlo. Josh les había hecho lo mismo a varios de sus alumnos.

Colocando un pequeño modelo de una casa de madera entre los arboles de la selva, recordaba aquellos años de estudiante, esos años de trabajo en la firma de arquitectos, y los grandiosos años dando clases en su Alma Mater.

Ahora, solo debía terminar esa estúpida maqueta que le había prometido a su nieto más pequeño, de ocho años, para estar agosto con su conciencia. Odiaba a la gente que no cumplía su palabra, y el no iba a comenzar a hacerlo, menos justo antes de morir.

Faltaba solo un día para que mandaran el camión de mudanza sus hijos para llevarlo a él y a sus cosas a un asilo, y pretendía terminar con su vida antes de que ello pasara, con integridad y en su propia casa.

Un poco antes de la media noche, con un cesto lleno de papel sucio, termino con la tarea.

Friday, January 15, 2010

Otra redacción que encontré en mis borradores.

Friday, September 08, 2006

Nací el 7 de julio de 1250. Mi padre murió en las crusadas. La ultima vez que lo vi fue en el día de mi cumpleaños numero 12. Fue el peor día de mi vida. Había sido un día soleado y lleno de vida al amanecer. Los pájaros cantaban alegremente su melodía matutina al sol. Yo me había despertado temprano a caminar por los alrededores de mi casa. Pase al corral y me encontré con que había un nuevo caballo amarrado. Un caballo lusitano joven y vigoroso, negro como el carbón, con un crin mas claro, casi gris. Tenia un porte muy noble y atrevido. Sus ojos eran expresivos y joviales, sus orejas simétricas y bien situadas, como si siempre estuvieran listas y atentas a cualquier sonido u orden que dijera. Era el caballo perfecto.

Recuerdo haberme quedado parado admirando aquel hermoso ejemplar de equino, cuando llego mi padre y sin haberlo visto o notado su presencia, me toco el hombro invitándome a acariciarlo y me dijo: es tuyo.
Había escuchado tantas veces la historia del primer caballo de mi padre, que quise seguir el dialogo de como reacciono el al recibirlo de su padre. Después de algunas lineas que quise copiar, entendió que trataba de imitarlo y me abrazo. Ese fue el último abrazo que le di.

Después de recibir felicitaciones de todos mis tíos, tías y familiares, salí con mi padre al campo a acostumbrarme al caballo. Tan emocionado estaba que no note que traía dos bultos en su caballo. Su caballo era mas claro que el que yo acababa de recibir, pero tenia un porte majestuoso y de forma elegante y militar. Su trote era limpio e intimidante. Lo había oído nombrar como el mejor caballo de todos los alrededores. Ni el príncipe tenia un caballo que se le igualara. Pero, aunque todos deseaban un caballo así, decían que no había un hombre que mereciera más ese caballo.

Mi padre desde chico huyo de su casa. Su madre reprimía sus deseos guerrilleros, pero entre mas apretaba, mas se esforzaba mi padre en esgrimir su espada. Desde que salió de su casa se dedico a luchar como mercenario. Blandía la espada como ningún otro caballero de la época. Como mi abuelo era herrero, y él mismo le había enseñado la profesión, mi padre hacía sus propias espadas. También aprendió el arte de pulir gemas y escogerlas, pues tenia un tío, esposo de una hermana de su madre, que se dedicaba a la joyería y los prestamos, como todo buen judío.

Mi padre utilizaba una espada mas ligera que las demás, pero mas templada, lo que la hacia mas fácil de manejar y mas fuerte y resistente que las otras. Cuando no estaba peleando por la causa de otros por la paga, se dedicaba a modificar y mejorar sus espadas, ademas de entrenar si esgrimir contra los pobres arboles que se le atravesaban en el camino. Gustaba de retar a los que se encontraba, así que vivía de apuestas, venta de espadas, prestamos, y ademas las batallas como mercenario. A los pocos años llego a pelear brazo a brazo con príncipes, y dio consejos al rey en una de sus batallas contra los moros.

Después de años de batallas y comercios, se asentó en una de las ciudades conquistadas junto a el rey Alfonso "el batallador". Una antigua ciudad llamada Ejea. Tenia rastros de el ya extinto imperio romano y un poco de la invasión de los moros, pero era tranquila y ahí se habían asentado varios de sus amigos que habían crecido en la misma área de navarra que el.
Ahí fue donde conoció a mi madre, hija de un caballero amigo suyo que había ido a por su familia para mudarse a Ejea. Y en ese lugar fue donde crecí.

Como todos los caballeros que poblaron Ejea eran navarros y eran muy unidos, los empezaron a conocer como los navarros y a la ciudad, Ejea de los caballeros. A mi me conocian como Adrian, el hijo de el mercenario, o el hijo de los navarros.

Fantasma (Historia Corta que encontre en mis borradores.)

Friday, September 08, 2006

Bajo la tenue luz de la luna,
un espectro sombrio camina entre los callejones.
Sus pisadas no hacen ruido,
su sombrero negro y pulcro se pierde de vista entre las sombras por las que anda.
Su capa se mueve con un viento que no se siente, y su cuerpo no hace sombra mientras pasa.
Los que lo ven sienten temor y prefieren no voltear. Los que se topan con el huyen de su precencia. El alma errante de un hombre caido. Sumido en sus propios pensamientos, vaga en la noche sin reparar en calles ni edificios. Su mirada vacia y endiablada a la ves expresan odio y soledad. Nadie se atreve a interrogarlo o sacarlo de su trance eterno. Todos lo creen muerto aunque lo ven caminar entre ellos. Nadie sabe su nombre, nadie sabe de el, pero todos lo conocen. Lo conocen como el diablo pensador.

Vivo entre gente que nunca conoci. Vivo en una sociedad diferente a la mia. Soy ageno a sus costumbres, gustos y modas. Mas cuando digo vivo me refiero a existir, porque estoy conciente de mi mismo y mi precencia, mas los demas no lo ven asi... Si, soy un fantasma. Un fantasma vivo.

Saturday, September 19, 2009

Olimpo. Borrador con errores de ortografía.

Era la primera luna llena de primavera. Aún era temprano y las montañas cubrían el sol, por lo que hacia frío. Yo iva como siempre a pastar las vacas de mi padre, ese día hacia las faldas de la montaña más alta, a la que llamavamos olimpo, por que siempre le daba el sol y se veía luminosa por la nieve en su cumbre. Ese día había quedado de verme con mis amigos en una roca muy conocida por nosotros, a un lado de un riachuelo limpio del que siempre tomábamos agua. Ahí siempre nos sentábamos a platicar y discutir.
Yo amaba pensar. Siempre andaba contando cosas y observando los cambios en la tierra. Las estrellas me facinavan. No podía explicar muchas cosas, pero eso intentaba.
Llegue primero que los demás a la roca. Tome un poco de agua de el arroyo y regresé a la roca, donde me acosté a ver el cielo.

"las nubes no están tan lejos como se ven..." pensé. "pueden ser tres o cuatro olimpos hasta las que estoy viendo... Tal ves cinco... Aunque aveces bajan o suben... Y hay veces que caen rayos de ellas... De que estarán hechas?"

Seguí pensando en nubes y figuras en ellas, cuando escuche un silvido particular.

"toro! Es muy temprano para dormir, no crees?" me dijo mi recién llegado amigo.
"no dormitaba, topo, más veía las nubes. De que crees que estén hechas?"
Después de ver un rato al cielo, me dijo:" ese parece conejo"
Buscando entre las nubes no encontraba figura parecida, hasta que vi al topo saludar a alguien.
Efectivamente era el conejo. Alto, de cabello claro y un poco menos fornido que el topo, que era el más fuerte de los alrededores, venía caminando hades con alguien más.
"y esa es la paloma."
Nos sentamos a esperar que llegaran nuestros amigos, mientras seguimos discutiendo de las nubes.
"a mi me parecen de aire" dijo el topo. "aire blanco"
"y como cae el agua de ellos?" le pregunté.
"entonces es agua flotante" me contestó.
"yo digo que es lo que queda de el agua caliente... " le dije.
"prefieres ver nubes que saludarme, grosero?" dijo la recién llegada amiga mía.
"señorita atenea, como le ha ido?" le dije, tocandole el cachéte como era nuestro saludo habitual.
"muy bien, señor zeus 'el toro'"me contestó.
"hermano del alma y amigo de sangre" me dijo el conejo, tocandome la mejilla antes de tomarme de la nuca para abrazarme como siempre.
"y así sea hasta el último día, mi querido hades" le dije, contestando el abrazo a mi mejor amigo.

Mensaje enviado desde mi BlackBerry de Nextel

Tuesday, July 07, 2009

Akazor (chapter 1)

As I lay dying in a rotten wood box, I realized I there were still things I did not leave as I would have wanted them to remain after I die.

My life was quietly happy and normal as it had been for the 6 years I was old. As it had been for generations in that little farm in the middle of nowhere since my ancestors moved and colonized the small grasslands in the middle of the endless forest.

Back in those days, when I was still young enough to climb the tall trees like they were stairs, and play with mudd to make little ammunition for the small sized battle catapults my grand father used to make for my cousins and I to play with, a great thunderstorm came to the forest from the mountains far east. A storm I would never forget. A storm that would change my life and the others as we knew it.

Water poured through the gaps of the crashing ceilings of our homes, as we watched frightened the thunder's lightnings strike the woods making some trees explode with the impact.

And then... They came. Beautiful looking vestires they were. Tall and strong. Proud and with a presence of mighty warriors from the tales we read of old story books. The cloud riders.

We stood there, numb struck and pale before something beyond our comprehending, our bodies frozen not only by the cold water soaking our cloaks and weaven pants, but for the stunning look and indescriptable power those beings portraied.

In that silence, as those riders of the above fell with giant thuds from the skies like great drops of water, my grand father stepped forward. With a sign of his hand we had seen thousands of times when we played, all of my male cousins and I knew what he meant: take the week, the ill, the young, the old and the females to the forest. All the little children screamed to their moms and sisters and pushed them away from the imminent war zone towards the fiery forest, which already seemed safer.

The grown men and the trained young adults stood proud as the others fleed from their sides. Fearless statues of the men I knew and lived with daily looked blankly at the tall newcomers who threatened our peacefull way of life. I stood there, by my fathers side, watching as the pale white-blue creatures stoped dropping from the clouds.

And then it began. War.

Mensaje enviado desde mi BlackBerry de Nextel

Sunday, April 19, 2009

Pandrylaes

The elders deliberated. Countless hours they talked about nothing but how to end the war. Vampires, werewolves, elves and dark elves argued in the great hall while their leaders tried to make up their minds.

Desperate times call for desperate measures. The truce between vampires and werewolves was the biggest proof of all. They still hated each other and anyone could tell. The hall was full of loud barks and houls and fights were split by elves and darkelves to keep as less tencion as they could while they waited for the meeting to end.

At last, the elders opened the door.

"It is with great grief I say that the war is aught to be faught untill it is finished." Said the vampire elder. "We must make the invaders back down before they get even stronger. We must join forces."

"Unfortunatelly," said the elven elder. "we the elves are not in possition to rush to war at the moment, and so we will not take part in this battle."

A loud roar was heard all over the hall. Darkelves were raging and fisting against the elven kind, who were starting to exit the hall. After a while, the elven elder reached the hall door and exited, not without maddening the crowd before.

There was a long furious chat amongst the generals and leutenants in the hall. At last, the hall was quiet, and after a few last shouts of "cowards" and "theyll beg us for help"s, the  vampire elder could talk again.

"Dragons and Morphs are still growing stronger at the moment. Battlements of vampires and werewolfs have been sent to the front lines in the mountains with the darkelves. We will try to convince the other races to join forces with us, but for now we are alone."

"The truce between vampire and lycan race will be sustained untill the end of the war, for it is vital for us to stay allied to survive." said the werewolf elder.

Another riot started, but the elders were getting stressed.

"Silence!" shouted the vampire elder. "The very existence of our races is at stake. We will work together fot this only purpose... " he wanted to say something, but paused and looked at the lycan elder at his side.
"Close the doors!" said the other.

"There have been rumors of a dragon hole hiding eggs in a volcano at the far end of Pandrylaes. We will send a group of explorers to find and steal the eggs to tame the dragons for ourselves. It is very dangerous and very un likely to be fullfiled, but this task must be fullfiled. We need volunteers for this mission, and we need them now, for in the moment they say they will go, they must part."

A long deep silence invaded the hall, and everyone was looking at the one beside him. Untill...

Saturday, January 24, 2009

{Samantha (2ndaParte)}

A la mañana siguiente, una niña se levanta de un profundo sueño donde un unicornio la llevaba a una playa mágica a bañarse en agua tan dulce como la miel. Se estira y bosteza. Lentamente va recordando los sucesos de la noche anterior, sin darse cuenta que por primera vez en mucho tiempo no habia despertado sin odiarlo, sin desear quedarse dormida por toda la eternidad, pues consideraba que sus sueños eran menos dolorosos, aunque no reales, y aun cuando lo que mas soñaba fueran pesadillas. "La realidad duele mas que los sueños mas indeseables" habia escrito una ves. Pero hoy no era asi. Habia descanzado tan bien que sus pies por primera ves habian quedado cobijados toda la noche, y aun estaban calientes. Aun tratando de recordar sus deveres, su sueño y la curiosa historia de la noche anterior, un dolor en la mano le recordó todo lo que no queria recordar. Dolor, tristezas, celos, traumas, descepciones, traicones... todo vino a ella en un segundo.
No era una cortada profunda, pero ardia como si lo fuera. La princesa, a punto de volver a llorar, voltea hacia su almohada para tirarse a ella y desear no haber despertado, y busca a su oso para soltar sus lagrimas...
su oso...
Recuerda la noche anterior. El oso hablandole... la navaja... la campana...
Busca a su peluche entre las sabanas de su cama... no halla nada.
Debajo de la cama... nada.
Voltea a ver la ventana, el sol ya parece estar saliendo. De pronto da cuenta atonita de un detalle que por poco se le habia pasado. La ventana estaba cerrada. La habia abierto la noche anterior, estaba segura, y no recordaba haberla cerrado.

-¡Samantha! ¡Ya es tarde para ir a la escuela! -Escucha la voz de su madre desde el piso de abajo -¡Corre niña desobligada!
-¡Ya voy!- Grita la niña con su hermosa cara en una mueca de desagrado.
Hecha un vistazo a su cuarto buscando su uniforme en el piso y a su amigo perdido a la vez.
Y allá, en un rincon de su enorme cuarto, en la esquina de el closet y la pared, en una silla ve a su perdido oso de peluche cafe sentado tranquilamente sobre un uniforme azul perfectamente doblado y un sweater lila con bordados rosas que habia comprado ella una semana atrás con su mamá.
La princesa corre hacia la silla, no con intención de apurarse, mas a abrazar a su nuevo, y a la ves viejo, amigo oso. Su vestido negro de princesa ondeava con el aire mientras sus delicadas piernas pisaban a todo dibujo, juguete, libro o ropa que estubiera en el suelo de aquella grande y desordenada habitación.
En un abrazo fuerte e impetuoso, la niña y su oso se fusionan como si el peluche fuera un nuevo chaleco de la coleccion de invierno que aparecia en la revista recien comprada el dia anterior por Samantha, que no sabia donde habia dejado.

Separandose de su muñeco, le mira a el rostro como esperando que le contestara... mas no obtuvo respuesta. Un oso de peluche inanimado como todos los demas dias que lo habia dejado en la cama. Sin embargo, ahora ella notaba en el una extraña sensacion de que la miraba por esos ojos de canica... Y una sonrisa pintaban los hilos de su boca... una sonrisa divertida y traviesa.

-¡Samantha, apurate hija!- Se oia un grito ya mas desesperado de la madre apurada por la hora de llegada a su trabajo, como todos los dias.

Sin responderle ya a su madre, la princesa toma con una mano su uniforme y corre a la cama, donde acomoda a su amigo sentado en una almohada de su desarreglada cama.

-Regresaré rapido, lo prometo.- Dice, dirigiendose a su muñeco, que sabe dentro de su silecio la escucha, como todos los dias lo habia hecho mientras lloraba.

El hermoso vestido negro cae al piso y en pocos minutos la niña ya esta pulcramente lista y arreglada para ir a la escuela, cosa que no habia pasado nunca, Y se encamina riendo a la puerta.

Antes de cerrar su cuarto, voltea a ver a su oso cafe sentado entre las sabanas rosas en una almohada grande y blanca en la cabecera de su cama.

-¡Volveré!- le dice, sonriente, mientras sus risos perfectamente peinados se mueven con suavidad, y cierra la puerta.

Thursday, May 22, 2008

Keyra - las pruebas del viajero(Segunda parte)

Entonces...
el viajero dio media vuelta
y le dijo
"volvere una noche".

Despues de un tiempo
una noche
la princesa se estaba preparando para bajar de su torre
cuando escucho un ruido en la ventana
y fue a abrirla

como no vio nada inusual
la volvio a cerrar
pero al voltear hacia su cama
vio a el viajero recostado en ella
y acercandose
le dijo el viajero
"he venido a enseñarte el secreto de la eternidad..."
a lo que ella respondio
"estoy lista"

el le enseño un cuchillo de oro
"toma, y llevalo siempre contigo"
ella lo tomo,
y bajaron por las escaleras de la torre.

"Primero,
debes dejar toda atadura que tengas
hacia la vida mortal.
todo aquello que te mantenga viva"
dijo el viajero

"mi padre me es querido
y por el he dudado el dejar la vida"

"Entonces... debes dejar de amarlo...
Segundo, debes perder el apetito por lo mundano.
todo lujo y placer debes rechazar."

"mi castillo y mi riquesa son de mi agrado
mas la comida nunca podre hacer a un lado
pues mi paladar es dificil de complacer."

"Entonces... debes dejarlo...
Tercero, debes aprender a existir sola.
La luna como inspiracion, mas no como compañia"

"He dependido de mi poder y mi riquesa toda mi vida,
y la luna ha sido mi amiga desde pequeña."

"Entonces... debes alejarte...
una ultima prueba es necesaria,
mas ella se presentara a su tiempo"

Y ya habiendo salido del castillo
al bosque se interno el viajero
y la princesa quedo sola con la luna.

Tuesday, April 15, 2008

Keyra (Cuento corto)

Dedicada a mi qeridisima amiga gothic_uxy, q no se podia dormir... y le conte un cuento...
esto es lo q le conte. totalmente de improviso...
aun no lo acavo, pero hoy en la noche se lo seguire contando...
te quiero mucho, hermosaaaa!


habia una ves
una princesita...
q se llamaba
keyra
y vivia en un castillo
tooooodo el castillo era suyo...
podia andar por donde quisiera...
peeeeero
solo dormia en la torre
no la torre mas alta
ni la mas baja...
ni la mas fria
ni la mas caliente...
sino la torre q todos habian dejado a un lado...
todos los dias...
solo algunos la veian...
solo bajaba a comer
o habia dias q no bajaba
solo dormia
o eso pensaban los sirvientes
lo q no sabian...
era q en esa torre...
habia un pasadiso secreto
hacia afuera del castillo
donde solo la princesa sabia como salir
y solo salia de noche
todas las noches
la princesa keyra salia de el castillo
y bailaba a la luz de la luna
bailaba y bailaba
danzas gitanas
hasta el amanecer
y siempre pedia un deseo a la luna... mientras bailaba...
ella queria...
no queria amor...
no queria un principe
ni pedia ser mas bella...
que algunos decian que era la mujer mas hermosa del mundo...
ella, lo que pedia...
era ser inmortal
queria bailar a la luna eternamente
pues amaba la luna
pero...
la luna nunca la escucho...
pero un dia...
un viajero paso por el castillo
de noche
vestido de negro...
con una gran capa de terciopelo... q parecia plateado a la luz de la luna
con cabello largo y obscuro
el nunca dio su nombre, hacia años q no lo pronunciaba ni el
y pasando por el castillo, vio a la princesa...
y vio a la princesa bailar...
semidesnuda a la luz de la luna
y entre salto y arco.. la oyo decir...
"oh, luna plateada... te vendo mi alma... a cambio de una eternidad poder bailar a la sombra brillante de tu hermoso resplandor"
al escuchar esas palabras...
el viajero tomo unos pasos hacia la princesa
y dijo: "la luna es sorda, pero alguien te escucho...
el secreto de la eternidad conosco...
y te lo ofresco...
mas el pago es muy alto, y muy dificil de pagar."
la princesa perturbada de un salto termino su baile
"con gusto pagare el precio que sea necesario, pues no hay cosa mas grande para mi que ser eterna junto a la luna, y bailar con ella noche a noche celebrando su belleza", dijo ella.


Continuara esta noche, lo prometo...

...:::ARKTHURUZ:::...

Wednesday, December 12, 2007

Norvank3

Al llegar al castillo, Arland hizo avisar a los sirvientes de la cocina que prepararan un lugar más en la mesa.

El señor de Norvank ya estaba sentado en la mesa, tomando un poco de vino, y escuchando a un joven sirviente tocar hermosamente el violín.

-Toca magnifico, ese muchacho…- Comentó Ogilvie, sentado afuera de las puertas del gran comedor.

-Si… es un sirviente amigo mío, es solo un año mayor que yo, pero es hijo de uno de los músicos de la corte del rey.- le dijo Arland al mago.

 

De pronto, a un lado paso rápidamente la princesa Raelin, quien se dirigió directamente a las grandes puertas del castillo, y pregunto algo a uno de los guardias, a lo que el algo contesto. Visiblemente perturbada, la madre de Arland regreso dirigiéndose al comedor. En ese momento, Treva salio por las puertas al lado del mago, y anuncio que la comida estaba lista.

-Gracias, puedes empezar a servir… has que mis hijos vengan, empezaremos a comer sin el… si lo esperamos se enfadara. Oh, Arland, querido, - dijo al verlo parado junto a la puerta al pasar- hazme el favor de venir a comer.

 

-¿Quien viene a comer?- le pregunto Ogilvie a Raelin, con tono de perfecta familiaridad.

-Mi hermano, Durato, pero ya vengan a comer.

-Creo que no te reconoció… - Le dijo Arland al mago al entrar

- Mas bien, me reconoció plenamente, pero esta distraída como para reaccionar que hace mucho que no como en la misma mesa que ella.- Le contesto Ogilvie sonriendo.

Entonces se les unió Armelle, ya vestida con un hermoso vestido blanco con listones morados. Al sentarse su madre al lado de su padre, el hizo una seña al violinista para que dejara de tocar.

-Padre, madre, creo que han estado muy distraídos como para reconocer a nuestro invitado especial…

El señor de Norvank se paro asombrado al ver al mago parado entre sus dos hijos.

-Ogilvie… ¿eres tú, hermano mío?

La princesa dio un ligero suspiro de sorpresa.

-Anyon, princesa Raelin, les pido disculpas por entrar en su hogar sin previo aviso, pero resulta que encontreme con sus adorables hijos en el bosque y decidí venir a visitaros sin tardanza.

El padre soltó una carcajada y se dirigió a su antiguo compañero de aventuras con los brazos abiertos.

-Ogy! Mi querido Ogy! Has vuelto! Pero que milagro de los cielos o que encantada visión es esta?!

-Amigo mío!- contesto el mago al abrazarlo– Tantos años sin verte, y aun te veo como si me acabaras de sacar del río. Cuantas aventuras juntos! Cuantas veces nos hemos salvado la vida uno al otro sin pestañear! Y aun así… tantos años sin verte!

-Sea la cantidad que sea, ha sido una eternidad de aburrimiento sin ustedes…-dijo Anyon, pero al decir ustedes, la vista se le nublo con lagrimas.

-Has sabido de el? Lo has encontrado? Dime que sabes que esta bien, dime que aun lo podemos recuperar!

-Lo han visto por aquí… tal vez te esta buscando…

-Oh, mi hermano! Mi querido hermano! Será que estas cerca? Será que aun nos recuerdas?

 

-Por favor, no hablemos de cosas tristes… -dijo la princesa- Y sentémonos a comer. Saben como es mi hermano…

-De payaso?- dijo con tono burlón Ogilvie.

-Calla, Ogy! Sabes que lo quiero sea lo que sea…

-Eso no quita que nunca estuviste de acuerdo…

-Calla, Ogilvie Aurelius!- grito la princesa exasperada- Si has venido a mi casa a despertar viejas riñas, te pido…

-Que te sientes a comer- Interrumpió el señor de Norvank

Todos se sentaron a comer. Los muchachos, del otro lado de la larga mesa, no escuchaban la plática, solo veían como su padre y el mago carcajeaba y se aventaban pedazos de pollo, pan o lo que tuvieran a la mano de ves en cuando, como un par de niños chiquitos.

 

-Nunca había visto a mi padre así de feliz.- Comento Armella a su hermano.

-Ni yo… pero es divertido solo verlos pelear y hacer a mama hervir de coraje…

Tuesday, December 11, 2007

ab

En el mundo de Tibia
en la ciudad de Ab' dendriel
los mx cantan victoria
sus enemigos los temen.

Han capturado a los elfos,
han cerrado entradas
y si alguen se levanta contra ellos,
en el aire se ven las espadas

Mientras todos se esconden
lejos en thais, carlin o venore
los victoriosos recorren
y matan al que de rodillas no implore

Oh si! los majestuosos Caballeros
corren fuertes y ligeros
por los bosquez del norte, las montañas rocosas, y los valles enteros.

Oh si, los esplenidos paladines!
con sus arcos en el aire,
parecen mas que querubines.

Oh, los magnificos druidas
pacificos, inteligentes
pero moriras si no te cuidas!

Y oh! los Poderosos Magos!
queman bosques, congelan lagos
y te mataran si no los tratas con halagos.

Esos son los heroes del norte
en ab tienen su corte
y el que se atreva a protestar
que su cabeza de inmediato se corte!

Sir Arkthorius

Sunday, December 09, 2007

norvank2

-Buenos dias, hijo- grito el señor Anyon.
-No me despertaste padre...- respondio Arland- Queria salir del castillo un rato.
-Bueno... puedes salir a cabalgar si atinas a darle a la capana de la torre.-Le dijo, dandole una flecha de su propio carcaj.
Arland tomo la flecha, y tiro las suyas en el piso. Cuidadosamente apunto hacia la campana señalada por su padre, mientras todos los caballos se paraban atras de el. Con un zumbido por el aire, la flecha fue a dar dentro de la camapana, casi fallando el tiro.
El sonido de la campana resono por todo el castillo, al que un grito de victoria siguio, de Arland y los sirvientes.
-Traiganle a mi hijo su caballo, y porfavor preprenme la mesa, que muero de hambre- dijo el gran señor de Sunfort
-Traed el corcel de mi hermana tambien, que deseo que me acompañe, con tu permiso padre, y si asi ella lo desea
-Que asi sea! Pero que cinco hombres os acompañen, hijos mios. Que el buen thor os proteja, y regresen para la hora de la comida.

En un momento, todos los caballos habian desaparecido, al mismo tiempo que traian el caballo negro de Arland y el corcel blanco de Armelle.
Con un gran abrazo que tomo por sorpresa a Arland desde atras, su hermana le dijo sonriente
-Gracias hermano! que bueno que tus corajes pasan rapido...
-Oh! de ese flechazo advertido no te salvas!- le contesto en tono de broma.

Salieron los 7 caballos del castillo de Norvank hacia el rio. Al llegar al bosque, Arland vio un conejo blanco entre la maleza. Se freno un poco y trato de atravesarlo con una flecha. La flecha paso a un lado y el conejo corrio despavorido.
-Eres malo, hermano, aceptalo- dijo Armelle
-Callate, Armi- le contesto

Al llegar al rio, Arland salto de su caballo y corrio hasta el agua. Feliz de refrescarse, se tiro al rio con un chapuzon.
-Vas a coger un resfriado, hermanito!- Le grito armelle bajandose de su corcel.
-Si me enfermo yo, enfermas tu!- dijo el, arrojandole agua desde el rio.
-Vuelves a mojarme, y lo pagaras caro!- grito la princesa escondiendose detras de el hermoso caballo negro de su hermano.

Pasaron horas en el rio. Armelle tranquilamente viendo a su hermano cantar y bailar en el agua mientras ella comia manzanas en la sombra de un arbol, sentada en el pasto. Despues de un rato, los sirvientes tambien entraron al rio para refrescarse. Armelle por su parte, tomo una de las navajas de su hermano y comenzo a modelar un pedazo de madera que encontro, dandole forma de aguila. De pronto, oyó un ruido detras de ella, y se paro rapidamente para ver que era. Un gracioso conejo blanco y otro gris, un poco feo, estaban entre las ramas caidas y hojas secas.
-Hermano! creo que el conejo blanco trajo a su papa a regañarte!- Grito Armelle
-Ahora si lo empalo para un buen tentempie!- Dijo Arland saliendo de el agua
-No, hermano, dejalos ser... son tan tiernos.... bueno, almenos el blanco. El gris se ve un poco viejo...

-Sere viejo pero se mas que tu, hermosa princesa de Norvank- Dijo el conejo gris
Espantados, los dos hermanos dieron un paso atras, y Armelle dio un grito.
En cuestion de segundos, los cinco sirvientes rodiaron a sus amos, los caballos y el arbol, sin saber de que estaban protegiendo a sus benefactores.
De pronto, una luz enceguesedora, y despues, un gran hombre canoso aparecio endonde estaba antes el conejo gris.
-Mi fiel ayudante me aviso que estaban cerca, y decidi venir a veros personalmente.
Los sirvientes dieron media vuelta , y espantados, dieron dos pasos hacia atras, aun mas confundidos que antes.

-Si no les importa, fieles de Norvank, quisiera charlar con sus jovenes benefactores a solas. Mi nombre es Ogilvie, y como sospecharan, soy un mago, aunque yo prefiero el nombre de naturista.
Despues de un momento de estupefaccion, el primero que reacciono fue Arland, quien, tratando de recogerse a si mismo, ordeno a los sirvientes a recoger a los caballos y esperar en un arbol cercano al rio. Inmediatamete, los sirvientes obedecieron, sintiendose agradecidos de alejarse de el viejo que habian visto aparecer de la nada.

-Habia esperado mucho tiempo para conoceros... Creci junto a su padre y su tio Vortigern, en Sunfort. Llevo dos años viajando por los bosques tratando de encontrar a su tio, despues de que...-hizo una larga pausa
-Bueno, eso no es relevante ahorita. Dejenme decirles que se parecen mucho a sus padres... Especialmente tu, Arland... Siento que estoy viendo al mismo Anyon cuando te veo... Y tu, Armelle, eres la viva imagen de la princesa de Greytower...
Una sombra cruzo su mirada al decir ese nombre.
-Y ah vuelto...- susurro para si.
-¿Quien ha vuelto?- Pregunto Arland
-Ula...- Dijo el viejo Ogilvie, aun como en trance. -Digo... nadie! nadie ha regresado! Oh por Dios! Pero... cuentenme de ustedes, ¿Que hacen por estos rumbos? Crei que su padre le tenia prohivido acercarse mucho a los limites de su territorio...
-No nos deja ir lejos, pero no importa, el territorio es basto y encantador... ¿quien querria abandonarlo?- respondio Armelle
-Claro, ni yo mismo me alejaria demaciado de su castillo. Habia estado pensando en ir a visitar a mi querido amigo desde hace mucho... pero buscar a Vortigern ha sido mi tarea primordial. Me avisaron que lo habian visto por estos prados... asi que me dirigi hacia aca inmediatamente con esas intenciones.
-Pero ahora que nos has encontrado, no crees que sea oportuno regresar con nosotros al castillo, ¿talves solo por hoy?- Pregunto Arland
-No creo que vague muy lejos de aqui, si se siente agusto por estos pastos, el muy toro...
-Entonces, emprendamos el viaje de regreso! toma uno de los caballos de los siervos, el mas grande. Norvank a mi! De regreso!-Grito el joven noble, al tiempo que rapidamente sus subditos obedecian.
Asi, la compañia cabalgaba de regreso al castillo Norvank, Arland enfrente, seguido de Armelle en su hermoso corcel blanco y Ogilvie en un caballo castaño de gran tamaño, con un conejo blanco en sus piernas.

Friday, December 07, 2007

Norvank

En un castillo en las montañas nortes, vivian dos hermanos, Arland y Armelle de Norvank.
El padre, el Caballero Anyon de Sunfort, habia salido a una caceria desde la madrugada. La madre, la princesa Raelin de Greytower, estaba como siempre tejiendo en la torre del sur.
Ese dia, el castillo de Norvank estaba muy tranquilo, ya que la mitad de los siervos habian acompañado a el señor a cazar. Arland estaba tirando flechas a las palomas de los tejados, tratando de distraer su enojo con su padre por no haberlo llevado a la caza. Lo cierto era que habian salido muy temprano en la madrugada, y Arland no se habia querido levantar.
Armelle, por su parte, vagaba por la cocina charlando con su amiga Treva, la repostera.
Ambos hermanos eran de la misma edad, esactamente 16 primaveras, y habian nacido del mismo parto. Mas Arland siemre habia sido mas alto que Armelle, pero ella era mas diestra que el en el habla.

Despues de haber matado almenos dies palomas, Arland seguia furioso, asi que decidio desahogar sus penas con su lira. Corrio por su preciado instrumento de madera, se sento en el marco de su ventana, y toco unas notas, despues de las cuales añadio unos versos improvisados.

Mi padre salio a cazar
desde la madrugada
no se le ocurrio pensar
que su hijo queria salir a pasear.

Y cuando regrese le voy a decir
que me dejo sin nada
y que a la siguiente yo quiero ir
aunque sea nomas por salir
de este castillo infeliz.

Siguio ensayando su circulo, y de pronto alguien lo acompaño desde el primer piso.

Mi hermano no sabe rimar
tampoco sabe nada
le cuesta mucho trabajo pensar
y tiene cabeza ovalada.

Unas risas traviesas recorrieron el cuarto debajo de Arland, a lo que el respondio

Mi hermana esta muy tonta
se rie tan feo como un gato mojado
mejor que se calle que estoy enojado
si vuelve a reir le callo la boca
si una flecha con su cabeza rebota

Ante esta amenaza, Armelle y Treva corrieron por los pasillos gritando, mientras Arland saltaba del balcon arco en mano, y su carcaj lleno de flechas de juego, con puntas acolchonadas y polvo azul, su color favorito. Iva a correr alrededor de la torre, cuando oyó que caballos entraban por el portal.

Tuesday, June 27, 2006

Samantha 1

Cuando el sol se esconde en el horizonte, y los niños se acuestan a dormir, algunos seresmágicos despiertan para animarse en la imaginación de los que duermen. Morfeo,el dios de los sueños, esta harto de su trabajo y decide dar vida a los sueñosde algunos. Con un soplido al azar, despierta algunos objetos de la imaginaciónde los pequeños.

Una niña de hermoso parecer llora sobre su gran oso de peluche, al que hacontado todo desde la muerte de su padre. Noche tras noche, la dulce Samanthahumedece con lagrimas los suaves cabellos de la piel de su amado compañero,relatando cada una de sus desgracias. Después de varios años, no ha podidodejar de llorar. Esta a punto de convertirse en señorita, y reclama al destinoel amor paterno, una vez mas. Además, la vida escolar no le ha brindado mucho apoyo.Aunque todos saben que es de las mas bonitas de la escuela, todos notan sutristeza y enojo por la vida. su frialdad y desencanto, sus movimientosapagados y sus ojos sin luz. El apetito de amor la vuelve loca pero nadie lacomprende. El sentimiento de soledad la ahoga aunque este rodeada de amigos. Ytodas las noches, sola ella y su oso, sin excepción, y tampoco esta noche. El fríoentra por la ventana abierta y la luz de la luna deja entreverse a la niñasobre su oso, llorando inconsolablemente, ciegamente, como otras noches,reclamando al cielo por su desventura. Tras un largo tiempo, decide no llorarmas. Se reincorpora acomoda al oso en su cama. Estira la colcha impecablemente,hasta que hace juego con el curto, perfectamente arreglado. Hoy no es cualquiernoche. Una noche como esta, solo que lloviendo y neblinosa, Samantha esperaba asu padre viendo por la ventana, ahora abierta, que llegara el carro azul de supadre, el cual nunca llego. Ahora, parecía como si siguiera esperando, vestidade luto. Un bello vestido negro hacia contraste con la blanca piel de la joven.Regresa a su cama, acomoda al oso sentado y le coloca una carta en sus piernas,dirigida a su madre, mientras enjuga la ultima gota de su infelicidad. Despuésde revisar por ultima vez su cuarto, la hermosa princesa vestida de negro sepone de rodillas, pálida, sosteniendo una navaja en la mano derecha. Ya habíanpasado las doce, y la niña toma para ella lo que seria su ultimo respiro. Depronto, se escucha una campanada, clara como si de plata pura fuera la campana.Después de unos segundos, se escucha otra. Hermoso el sonido de aquellascampanadas. Otra nota se escucha, esta ves mas cercana, pero a la vez maslejos. Samantha se da cuenta que no es de la iglesia. Por cuarta vez, el dulcesonido de la campana resuena en los oídos de la niña. Otra mas, cristalina lanota, casi angelical. La princesa se intriga, pero sigue sobre sus rodillas enel tapete rosa con verde de su cuarto. Tras la misma pausa, la nota resuena portodo el cuarto. La hermosa niña puede imaginar la campana plateada frente aella. Por séptima ves, el sonido se escucha en la cabeza de Samantha, pero estala refleja mas distante que las otras veces. Corriendo la hermosa princesa haciala ventana, espera oír la siguiente nota para tratar de vislumbrar aquella campanadivina que la tiene intrigada. Silencio. Silencio sepulcral, si no fuera por eleco de aquella dulce nota en la cabeza de Samantha. Tras una larga espera, elbello vestido negro se mueve con gracia mientras la niña vuelve a la navajatirada en el piso, mas desilusionada que nunca, vuelve a la posición en que estabaantes de aquella hermosa distracción. Toma la navaja y se prepara para suinevitable muerte. El sonido de aquella bellísima nota aun resonando en sus oídos,apoya el metal contra su muñeca. De pronto, una voz varonil se escucha detrásde ella.
-¡No! ¡Detente! ¡No lo hagas!
La hermosa princesa se detiene, confundida, y trata de despejar su mente. Trasuna pausa y con el eco de la voz y la campana en sus oídos, la niña no puedecontener una lagrima y vuelve a presionar la fría navaja contra su pálida piel.
-¡No! ¡Por favor, Samantha, No lo hagas!
Volteando hacia la cama, la hermosa niña interroga a la voz.
-¿Papa?
-Quisiera poder decir que lo soy. Pero solo soy tu compañero de llantosnocturnos. Todas las noches quisiera llorar contigo, sin poder hacerlo. Todaslas noches quisiera abrazarte sin poder moverme. Noche tras noche te heescuchado, sin poder reconfortarte. Hoy, el cielo nos ha escuchado a los dos.
Espantada, la niña retrocede hasta la pared contraria, tratando de desapareceren ese mismo segundo.
-¿Por que le temes a tu amigo aun húmedo con tus lagrimas?
Después de unos minutos, la princesa de luto toma valor para cuestionar a eljuguete parlante.
-¿Esto es un sueño?
-Solo mira tu brazo.
Una gota borboteaba de la herida en su muñeca izquierda.
-Soy un fruto de tu imaginación, si. Fruto, mas no parte ya. Ahora soy real. Nose por cuanto tiempo pueda quedarme, pero espero poder quedarme lo suficientepara verte mejor que hoy.
Una sonrisa se escapa de la fina boca roja de Samantha.
-Ven, ven conmigo...- le sugiere el oso.
La niña se acerca y el soso la abraza tierna mente después de enjugar lalagrima de cristal que corre por la pálida mejilla de esta.
Después, soltándola, la mira a los ojos.
-Lagrimas de estos ojos han salido como lluvia sale de las nubes. Espero que laultima que limpie yo sea esta.
Y agarrándole la mano, limpia cuidadosamente la gota de sangre. Luego volteahacia la carta rosa a sus pies.
-¿Puedo...?
La niña solo sonríe. El oso rompe la carta lentamente y la tira a la basura.
-Creo que ya han sido demasiadas emociones hoy. Mañana te explicare mas y podrásponerme al corriente de lo que ha pasado. Por ahora, este manojo de tristezas debeir a dormir, que mañana tiene clases.
Otra sonrisa se dibuja en la cara de la hermosa niña, que, sin decir nada, serecuesta y cierra los ojos. El oso le da un beso en donde unos minutos antesuna lagrima tomaba camino y la hermosa princesa queda profundamente dormida.